¡PONTE EN FORMA SIN SALIR DE CASA!

Empezar una dieta no es sólo cosa de comidas, también es importante cuidarse haciendo un poco de ejercicio cada día para mantener tu salud.

El otoño es especialmente complicado porque somos más propensas a resfriarnos y nuestras vitaminas suelen estar más bajas. Pero si sigues estos sencillos ejercicios te sentirás más fuerte y, ¡verás como puedes con todo! Además, puedes hacerlos sin salir de casa, así que ya no tienes excusas.

  1. Sentadillas

Un ejercicio ideal para tonificar piernas y glúteos.

Abre las piernas con las puntas de los pies abiertas hacia el exterior. Baja como si te fueras a sentar, el peso del cuerpo tiene que recaer sobre los talones y recuerda mantener la espalda recta. De lo contrario, estarás realizando mal el ejercicio y podrías hacerte daño. Si quieres sumar dificultad, puedes hacer el mismo ejercicio con las piernas juntas.

 

  1. Giros de cadera 

Este ejercicio sirve para ejercitar la zona pélvica.

Colócate de pie con las piernas separadas, ligeramente dobladas y con las manos en las caderas haz girar la pelvis. Empieza con giros cortos y después más amplios.

 

  1. Zancada lateral

 Otro ejercicio que sirve para ejercitar los muslos y glúteos es la zancada lateral. Ponte en posición de sentadillas, pero con las piernas flexionadas y más abiertas que la anchura de tus caderas. Ahora realiza una zancada lateral a la izquierda, vuelve a la posición inicial, y después, da otra zancada hacia la derecha.

 

  1. Abdominales

Este es uno de los ejercicios más típicos y eficaces para mantener el vientre plano. Nos estiramos sobre la espalda, apoyamos los antebrazos en el suelo y flexionamos las piernas. Ahora llevamos las rodillas hacia el pecho. Este ejercicio se debe realizar en varias series y es importante controlar la respiración mientras se hace.

 

  1. Elevación de rodilla

 Para este ejercicio necesitas una pequeña superficie algo elevado del suelo, puedes probar con un banquito. Súbete encima y lleva la rodilla derecha hacia el pecho. Bájala lentamente y una vez toque la superficie, eleva la contraria. Si te desestabilizas, adelanta el brazo contrario a la pierna que elevas para mantener el equilibrio.



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